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Mamparas de ducha

May 16, 2016

Cuando pensamos en rediseñar nuestro baño, ponemos especial atención en elegir un buen revestimiento, un pavimento acorde, sanitarios, griferías y demás elementos decorativos. Sin embargo, la mayor parte de las veces no tenemos en cuenta hasta el final una de esas decisiones que es tan importante como todo lo demás: la mampara de ducha.

 

Elegir la mampara de ducha adecuada es importante, ya que aporta aspectos tanto funcionales como decorativos en el diseño del cuarto de baño y forma parte del estilo de conjunto que queramos dar a esta estancia.

 

Lo recomendable para conseguir mayor percepción de espacio es que sean de vidrio transparente (y preferiblemente con tratamiento antical de fácil limpieza, que evitan el marcado de las gotitas cuando se secan), pero si el presupuesto no lo permite también las hay de materiales plásticos, mucho más ligeras y económicas. Si además se desea algo de intimidad, se puede colocar una franja de vinilo central que evite la visualización directa de la mayor parte del cuerpo, o bien optar por una puerta de cristal al ácido que la recubra entera, aunque en este caso la percepción de espacio del baño será menor.

 

 Mamparas abiertas con marco

 

Las mamparas abiertas permiten una mejor circulación en la zona de ducha y una mayor percepción de espacio, aunque tienen la desventaja de que si el vidrio no es lo suficientemente amplio o la ducha no tiene la suficiente pendiente, el agua al ducharse podría colarse hacia el resto del baño por la zona abierta.

Mamparas abiertas sin marco

 

Más ligeras visualmente que las que cuentan con marco, este tipo de mamparas funcionan estupendamente si buscamos crear una sensación de total amplitud y ligereza. Su sistema de fijación es más delicado, mediante raíles empotrados en suelo y techo, perfiles laterales en acero o aluminio o pequeños anclajes específicos para vidrio, ya sea al muro lateral o al paralelo, según su diseño.

 

Mamparas cerradas con marco

 

En duchas de dimensiones importantes o geometrías complejas como techos bajos abuhardillados, se necesita una mampara cerrada, en la que un marco resulta imprescindible como estructura resistente a largo plazo

 

Mamparas cerradas sin marco

 

Si buscamos una estética liviana pero no queremos renunciar a la estanqueidad de una mampara cerrada, podemos recurrir a su versión sin marco, que proporcionará un espacio cálido y visualmente muy sutil, perfecto en casi cualquier ambiente.

 

 

Mamparas abatibles

 

Si contamos con un baño amplio siempre será una opción muy válida, ya que carecen de raíl y a diferencia de las correderas no comen prácticamente espacio a la ducha, al encontrarse el fijo y la puerta en un mismo plano. Pueden abrirse hacia dentro o hacia fuera, lo que flexibiliza su apertura, y el único “pero” que se les suele poner es que al limpiarlas o simplemente al salir de la ducha gotean por su zona inferior y acaban mojando el suelo, lo que al final obliga a abrirlas siempre hacia dentro.

 

 

Mamparas correderas

 

Las mamparas con puertas correderas aprovecha mejor el espacio del baño y nos ofrecen una visión menos particionada y más limpia del espacio de ducha que las de puertas abatibles, ya que el despiece del vidrio es mínimo. A cambio, necesitan de un raíl superior para que la puerta corra, por lo que nivel de estética salen perdiendo respecto a las mamparas abiertas sin puerta.

 

 

Mamparas curvas 

 

Finalmente, un pequeño apunte para aquellos que dispongan de duchas o bañeras curvas. Aunque no somos particularmente fans de este tipo de duchas, ya que desaprovechan el espacio de la esquina y hacen más incómoda la ducha en el interior, sí son muy comunes en numerosos baños.

 

 

Aquí te dejamos más diseños de mamparas de duchas:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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